Seguro y temeroso-evitativo
Una pareja en la que la previsibilidad de una persona ayuda a la otra a dejar de ir y venir.
Para la persona con apego temeroso-evitativo, la cercanía es a la vez necesaria y aterradora: quiere estar cerca, pero en cuanto hay calidez, siente el impulso de retroceder. La persona segura, con sus reacciones tranquilas y comprensibles, le da justo lo que más le falta: previsibilidad.
Los roces tienen que ver con los cambios de rumbo. Hoy la persona temerosa-evitativa busca cercanía y mañana se aleja o dice algo brusco. A la persona segura le puede costar entender qué pasa, y es fácil que empiece a tomárselo como algo personal. Si se cansa y se aleja, a su pareja se le confirma el miedo de que la cercanía siempre acaba en dolor.
Qué ayuda. A la persona temerosa-evitativa: aprender a notar el momento en que le entran ganas de huir y decirlo («ahora tengo miedo, dame un poco de tiempo, voy a volver»). A la persona segura: mantener un tono sereno y, al mismo tiempo, cuidar sus propios límites; la calma no significa tener que aguantar malos tratos verbales.
En esta pareja resulta especialmente útil el apoyo de un profesional de la psicología, por separado o en pareja. Los cambios llegan despacio, pero la persona segura puede convertirse para la otra en esa experiencia de cercanía segura.
Funcionan bien los pequeños rituales: una charla por la noche, un desayuno en común los fines de semana. Crean una sensación de constancia en la que apoyarse.
Hacer el test gratis – 10 minutos