Temeroso-evitativo y temeroso-evitativo
Una pareja de comprensión profunda que necesita apoyarse en reglas y en ayuda.
Dos personas con apego temeroso-evitativo se entienden como pocas. Cada una sabe lo que es desear la cercanía y temerla a la vez. En las buenas épocas, eso da una fuerte sensación de afinidad y aceptación.
Los roces vienen de que el columpio se mueve para las dos. Una se acerca cuando la otra retrocede, y al revés. A veces ambas se asustan de la cercanía al mismo tiempo, o se sienten rechazadas a la vez. Las emociones son intensas, y puede faltar un punto de apoyo estable en la pareja.
Qué ayuda. Reglas sencillas y acordadas de antemano: cómo pedir una pausa, cuándo retomar la conversación, qué palabras no usar en una discusión. La costumbre de nombrar los propios estados: «ahora me apetece esconderme» o «te echo de menos». Y atención a los propios apoyos fuera de la relación: amistades, rutinas, actividades que calman.
Para esta pareja, el trabajo con un profesional de la psicología, individual o conjunto, suele ser un apoyo importante. Entenderse ya es un gran recurso, y las habilidades de estabilidad se pueden ir desarrollando poco a poco.
También ayuda mucho el humor: cuando ambas personas reconocen su columpio, a veces pueden reírse de él con cariño, y la tensión baja.
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