La compatibilidad de pareja no se adivina, se mide
Ya estáis juntos. A partir de ahí empieza lo que no se ve en la primera cita: qué costumbres van a ceder, cómo discutís, sobre qué calláis durante años. La plataforma lo calcula con vuestras respuestas y os lo muestra a los dos – igual, sin interpretaciones ajenas.
Para qué medir lo que ya se siente
Las parejas casi nunca se rompen por un único motivo grande. Se rompen por una decena de motivos pequeños que se fueron acumulando y que nadie llegó a decir en voz alta: quién se cansó primero, qué padres vienen en las fiestas, por qué uno lleva la cuenta del dinero y el otro lo vive como desconfianza. Cada uno de esos puntos, por separado, tiene solución. El problema es que no se ven hasta que se convierten en una pelea.
Nosotros lo abordamos de otra manera. Los dos respondéis por separado, con sinceridad, sin consultaros. Las respuestas se comparan en doce dimensiones y lo que veis no es un diagnóstico, sino un mapa: aquí coincidís casi del todo, aquí os separáis, y esa diferencia no es una condena, sino un tema de conversación que conviene abrir vosotros mismos, antes de que se abra solo.
Una advertencia importante: los números no deciden nada por vosotros. Una pareja con un 68% no es peor que una pareja con un 91% – simplemente sabe dónde le va a costar más. Saberlo de antemano es toda la utilidad.
Doce dimensiones
Esto es lo que comparamos en una pareja. La barra que acompaña a cada una indica cuánto influye en la puntuación general: los valores pesan lo máximo, el comportamiento lo mínimo.
- Valores — Quiénes queréis ser dentro de diez años y qué estáis dispuestos a entregar a cambio. Aquí una diferencia sale más cara que en ningún otro sitio, y por eso el peso es el mayor.
- Apego — Qué hacéis cuando aparece la inquietud: acercaros o alejaros. Dos reacciones opuestas en una misma pareja producen el famoso círculo de «persecución – huida».
- Conflictos — Cómo discutís y cómo hacéis las paces. Uno quiere terminar la conversación ahora, el otro necesita dos horas de silencio – y los dos están seguros de que lo correcto es justo su forma.
- Lenguajes del amor — Con qué mostráis el cariño y con qué lo reconocéis. La trampa clásica: uno arregla el grifo, el otro espera una conversación, y los dos acaban dolidos.
- Intimidad — Cómo entendéis la cercanía, qué esperáis y sobre qué resulta más fácil poneros de acuerdo por escrito que en voz alta.
- Finanzas — Bolsillo común o separado, ahorrar o gastar, de quién es el dinero cuando los ingresos no son iguales.
- Vida diaria — Quién friega los platos, a qué hora se acuesta cada uno, cuánto desorden se tolera. Menudencias que se miden en años.
- Inteligencia emocional — Si notáis el estado del otro sin palabras y si conseguís hablar de sentimientos sin convertirlo en un reproche.
- Personalidad — Compatibilidad según la tipología de dieciséis tipos: cómo tomáis decisiones y de dónde sacáis las fuerzas.
- Temperamento — Los cuatro temperamentos del método de Helen Fisher y cómo se llevan entre sí.
- Intimidad+ — La parte más profunda – se abre solo con el consentimiento de ambos y la veis solo vosotros dos.
- Comportamiento — Cómo se comporta la persona en la plataforma: si responde, si termina lo que empieza, si trata con respeto.
Qué aparece cuando sois pareja
El modo pareja se activa de mutuo acuerdo y se desactiva en cualquier momento. No es un candado, es un acuerdo.
Modo pareja
Os marcáis el uno al otro y elegís el estilo de relación. En la relación tradicional los dos desaparecéis de la búsqueda y dejáis de ver gente nueva. En la abierta los perfiles siguen donde estaban – la plataforma no decide por vosotros cómo tenéis que vivir.
Notamos los cambios
Las personas cambian, y las respuestas de hace un año dejan de ser verdad. Si vuestras preferencias se han apartado de lo que había en el análisis anterior, la plataforma os lo dirá y propondrá recalcular – antes de que el cambio se convierta en una sorpresa.
Comprobar la relación
Un análisis breve del estado actual: qué os mantiene juntos, qué os desgasta y qué dos o tres conversaciones conviene tener en el próximo mes.
Dos secretarios digitales
Cada uno tiene el suyo, y esa conversación queda cerrada por completo a la pareja. A tu propio secretario puedes decirle lo que no consigues pronunciar en voz alta: que duele, que da miedo, que «vamos a discutir otra vez». Y al secretario de tu pareja le cuentas lo que quieres hacer llegar – él transmitirá el fondo con cuidado, sin acusaciones y sin subir el tono.
Mediador en la discusión
Cuando la queja ya está formulada y suena áspera, puedes entregársela al mediador. Él le hará llegar a tu pareja el sentido, no la forma. La mayoría de las peleas se sostienen precisamente sobre la forma.
Un historial, no una foto
El índice de armonía se guarda a lo largo del tiempo. No se ve un único número de hoy, sino una dirección: si va a mejor o a peor. Es la única manera de saber si funciona lo que estáis haciendo.
Cómo funciona en la práctica
- Los dos respondéis por separado — Tu pareja no ve tus respuestas y tú no ves las suyas. De otro modo no habría sinceridad – y sin ella no hay nada que calcular.
- Comparamos, no juzgamos — No decidimos quién ha respondido bien. Miramos hasta qué punto vuestras respuestas se llevan entre sí, y lo hacemos dimensión por dimensión.
- Os lo mostramos igual a los dos — Un único informe para los dos, sin partes ocultas y sin una versión «para él» y otra «para ella». Que cada uno vea un cuadro distinto – motivo servido para la siguiente pelea.
- Damos un tema de conversación — Cada diferencia no llega con un veredicto, sino con una pregunta que merece la pena haceros. La respuesta la ponéis vosotros.
Qué ve tu pareja y qué no
Las respuestas siguen siendo vuestras: a tu pareja se le muestra el resultado de la comparación, no lo que marcaste exactamente. Las secciones íntimas se abren solo con el consentimiento de ambos y las cierra cualquiera de vosotros de forma unilateral – sin explicaciones y sin avisar al otro del motivo.
La conversación con el secretario digital personal no se le muestra a tu pareja bajo ninguna condición. Ese es su sentido: un lugar donde decir en voz alta lo que todavía no está listo para decírselo a otra persona.
Salir del modo pareja está a disposición de cada uno en cualquier momento y no requiere el consentimiento del otro.
Preguntas frecuentes
¿Una puntuación baja significa que no somos el uno para el otro?
No. Significa que en algunos puntos tendréis que poneros de acuerdo de forma consciente y no por intuición. Las parejas que duran no son las que coinciden, sino las que conocen sus diferencias y trabajan con ellas.
¿Mi pareja tiene que hacer exactamente lo mismo?
Para la puntuación general – sí, solo se pueden comparar dos conjuntos de respuestas. Pero una parte de las escalas va apareciendo poco a poco: la compatibilidad básica se calcula justo después del cuestionario principal y el resto se suma a medida que hacéis los tests.
¿Para qué nos sirve esto si llevamos muchos años juntos?
Precisamente a esas parejas suele resultarles lo más interesante. Con los años se acumulan acuerdos tácitos que nadie llegó a acordar, y el análisis casi nunca muestra problemas: muestra los sitios donde hace tiempo que os adaptasteis y dejasteis de notarlo.
¿Verá alguien más nuestras respuestas?
No. Las respuestas no se muestran a otras personas, no se usan para publicidad y no salen fuera. Tu pareja ve el resultado de la comparación, no lo que marcaste.
¿Se puede salir del modo pareja?
Sí, en cualquier momento y de forma unilateral. Los perfiles vuelven a ser visibles y los análisis se quedan en vuestro historial.
Empieza por ti
La puntuación de la pareja se construye sobre dos retratos. Reúne primero el tuyo – es gratis y lleva menos tiempo del que parece. A tu pareja puedes invitarla después.